viernes, 29 de enero de 2021

 

Paseando  por un bosque ante la inmensidad de los arboles me sentía solo rodeado de naturaleza, pero sentía paz, de repente noté que alguien se acercaba y apareció el miedo, no quise mirar atrás y comencé   a acelerar el paso.

 Una fuerte sensación de angustia me invadió y comencé a correr  desesperadamente y, el corazón latía fuertemente parecía que se salía del pecho.

Tropecé  y caí al suelo, por fin pude deshacerme  de mi enemigo era mi propia SOMBRA.

 

Dialogo durante la cuarentena


Dialogo conmigo misma, en estos momentos no podría ser de otra manera.

Bueno pues me puse a ello y me pregunté ¿Que podría contarme yo que todavía no sepa?

 Así que intente  entablar una conversación profunda con la que aparentemente era yo, y así fue creeréis que me he vuelto loca pero no es así, hace tiempo que intento tener este dialogo estrecho y he aprovechado el confinamiento para relacionarme y comprenderme mejor, mira que soy maja y no lo sabía, resulta que nunca me he encontrado tan acompañada como ahora tanto es así que me da miedo perder esta conexión que siento tan profundamente. Cuanto tiempo perdido en el exterior buscando algo que creía que me faltaba o que necesitaba y siempre buscaba con mucha ansiedad cada día,

Pero ahora que el mundo ha parado yo por fin consigo hacer realidad la famosa frase “yo me bajo” y aprovechando esta parón,  mi mente ha  podido resetearse y he comprendido la cantidad de apegos que sostenía. En este ejercicio de observación he ido soltándolos uno a uno como si de corazas se tratara, he aprendido a distribuir mi tiempo a lo largo del día  y he sentido un excelente ejercicio de libertad que nunca antes había experimentado. Mis hijos, mis nietos que todas las semanas visito y que creía que iba a  pasar muy mal con su  ausencia física, ha resultado muy tranquilo  sabiendo que están bien y que no me necesitan .Compartir las recetas de los  platos que yo solía hacer para ellos telefónicamente me ha liberado de ser especial, que duro es intentar sostener el papel de creerte especial e imprescindible para alguien y que liberación es poder soltarlo. Ahora en estos momentos solamente me interesa ser especial para mí sin juicio y sin adornos, cara a cara y verme por fin sin intentar llenar huecos que yo me había fabricado para justificar mi existencia.

Ahora me queda lo más difícil enfrentarme a mi armario, mañana lo intentaré este si que es un gran apego, si no sabéis nada de mí  en algunos días es que todavía sigo atrapada dentro de mi multitud de abrigos y ropa que no  me dejan  salir. Si es así por favor pedid ayuda para mi rescate os lo agradeceré.

lunes, 25 de enero de 2021

 Concurso #MiMejorMaestro

Autora :Isabel Calahorro

   PERO¿Y QUE MÁS?

 

Mi infancia fue feliz en mi paso por el colegio, para mí supuso un refugio de paz y seguridad y es allí donde me sentía atendida más allá de lo que suponía en esos momentos vivir  a finales de los años 60, una niña nacida dentro de una familia numerosa y siendo yo la más pequeña del clan. Situándonos  en ese tiempo donde trascurrieron mis catorce primeros años pasaron muchos maestros que siempre estarán en mi memoria pero  algunos especialmente estarán siempre en mi corazón.

     Siempre me han gustado las letras y la literatura ya que son  esas asignaturas donde yo podía expandir mi imaginación y crear. En seguida comprobé  el poder de la escritura y me sentía feliz en esas clases donde las redacciones libres me hacían volar y evadirme de esa realidad que como adolescente en esos momentos necesitaba escapar.

     Recuerdo una profesora su nombre era Pilar, no solamente  enseñaba, trasmitía y despertaba en sus alumnos las ganas de aprender. Ella sentía a través de los libros  una gran pasión e intentaba que buscáramos  nuestra opinión y la expresáramos  más allá de lo que aparecía escrito.

     Sus clases nunca eran aburridas, todos participábamos de una misma  vibración cada vez que comentábamos  juntos algún  texto, su frase favorita  era como si de un mantra  se tratara “SI, SI PERO y ¿Y QUE MAS?” Y siempre había más.

     Después de oír esa frase  nos animábamos a comentar y nos hacía  sentirnos valiosos e importantes, recuerdo la energía que se creaba en ese aula, haciéndonos   UNO con ella.

     Recuerdo su cara agradable parecía detective buscado pistas, su mirada era profunda  detrás de unas gafas de pasta negra que ella sujetaba con su dedo índice  para que no resbalaran por su nariz  y recuerdo  esa voz suave pero a la vez  sugerente que  repetía con pasión “SI, SI, PERO y  ¿QUE  MAS?”.

    Todavía podía haber más, ella era insaciable, te hacia ver que tu talento podía no tener fin, que deberías  seguir viendo  matices y mensajes que todavía quedaban por descubrir  dentro del maravilloso mundo de las palabras, y que tu solamente podías encontrar si estabas  realmente atento.

    Me he dado cuenta ahora en mi madurez que importante fue para mí alguien como Pilar en mi vida y que consiguiera enseñarme  una herramienta tan poderosa  que me ha ayudado  a tener ese espíritu de crítica y análisis de la realidad que me rodea y  no conformándome con lo que los demás  hayan decidido ver.

    Todavía me sigue resonando en mi mente  y le doy las gracias a esa  “MAESTRA” con mayúsculas por ese regalo.

    Muchas  veces imagino como si todos fuéramos  un pozo profundo lleno de ingenio esperando a ser sacado a la superficie, y pienso que  cada cubo que baja lentamente desde la polea  para llenarse, pudiera representar ese “SI, SI PERO  y ¿QUE MAS? “ Y efectivamente siempre, “HAY MAS”.